Data Act y Movilidad: Claves del Acceso a Datos del Vehículo
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Desde el 12 de septiembre de 2025, el usuario de un coche conectado (ya sea el propietario o a través de un contrato de renting o leasing), tiene el derecho legal de acceder a los datos que genera su vehículo y decidir con qué empresa compartirlos. Además, como comentamos en nuestra guía definitiva de la Data Act, los vehículos nuevos que se vendan en Europa desde el pasado 12 de septiembre de 2026 deben facilitar este acceso desde el diseño original.
Si gestionas un concesionario, un taller independiente, una flota o una plataforma de seguros, esta normativa cambia radicalmente tu punto de partida: el acceso a la telemetría y a los datos de los vehículos ya no depende de la voluntad exclusiva del fabricante.
Un espacio de datos de movilidad es un entorno de confianza en el que los actores del transporte pueden compartir datos de forma segura y con reglas comunes, sin ceder el control sobre la información.
A escala europea, esta infraestructura se concreta en el Espacio Europeo de Datos de Movilidad (EMDS). La Comisión Europea lo plantea como un marco técnico y de gobernanza para lograr la interoperabilidad en el transporte.
A nivel nacional, este ecosistema aterriza en proyectos estratégicos como el Espacio de Datos Integrado de Movilidad (EDIM), que impulsa el ecosistema de transporte en nuestro país conectando infraestructuras públicas y privadas.
En ambos casos, el enfoque es puramente descentralizado: no se trata de crear una macro base de datos o data lake central, sino una red para conectar ecosistemas (públicos y privados) hoy aislados.
Sin embargo, para que estos espacios funcionen, necesitan materia prima. El vehículo conectado es una de las mayores fuentes de información de movilidad, y gracias a la Data Act, ya disponemos de la capa jurídica necesaria que faltaba para que estos silos cerrados se abran de forma regulada y alimenten la red.
La Comisión Europea publicó una guía de aplicación de la Data Act a los datos del vehículo, en la que se aclara el alcance de la normativa basándose en que la información se genere por el uso del vehículo. Afecta a cualquier producto cuya función principal no sea tratar datos, pero que al usarse recoja información sobre su funcionamiento o entorno, así como servicios digitales conectados que intercambien datos bidireccionalmente.
La ley cubre los datos generados por el uso del vehículo (en bruto o preprocesados), como la carga de la batería, los ciclos de recarga, el nivel de AdBlue, los kilómetros recorridos o la activación de las luces.
Por el contrario, quedan excluidos los datos de fabricación o de desguace, así como los datos inferidos (aquellos que el fabricante elabora con sus propios algoritmos, como informes predictivos de averías, la autonomía en km o evaluaciones del estilo de conducción).

Es importante remarcar, además, que el alcance no se limita a la información que el fabricante está recogiendo hoy, sino que se extiende a esos datos que el fabricante puede obtener legalmente sin un esfuerzo desproporcionado: aunque la aplicación oficial de la marca no informe del nivel de combustible, muy probablemente sea un dato de fácil acceso, simplemente tendrán que habilitarlo si el usuario lo exige.
Y también hay una excepción relevante en cuanto a qué terceros pueden acceder a estos datos: las empresas designadas como guardianes de acceso (gatekeepers) por el Reglamento de Mercados Digitales no pueden ser terceros receptores (art. 5.3). Esto se ha establecido así para promover la competencia de las pymes y evitar el abuso de posición dominante.
Como tercero receptor, dependiendo del diseño del coche, podrás recibir los datos a través de dos canales regulados:
Para que tu empresa pueda recibir estos datos, el proceso sigue un circuito estricto:

Toda nueva regulación trae consigo indefiniciones que el mercado debe ir aclarando empíricamente. Pasar de un modelo cerrado a uno interoperable plantea actualmente tres debates abiertos para las empresas de automoción:
Navegar por estas zonas grises normativas en solitario es un riesgo para tu empresa
BAIDATA participa en los principales foros, proyectos y grupos de trabajo en los que se está tratando de esclarecer la aplicación real de la normativa, y donde se están decidiendo las tecnologías y arquitecturas más idóneas para hacerlo.
Si te interesa cómo se aplica la misma lógica normativa a otros sectores, lee nuestro post sobre Data Act y salud digital. Y participa en nuestros Deep Dives y Datos en Acción para profundizar en la normativa y ver cómo la están aplicando los referentes de cada sector.
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